¡QUE VIVA MEXICO! ¡QUE VIVA ZAPATA! . Alejandro Romera

Un grito que casi le sale a uno de manera automática cuando piensa en el país mexicano.Un grito en tono de broma más bien, pues poca gente conoce quien fue realmente Zapata, convertido en la actualidad en un icono más de la revolución, en una imagen con la que vender pins o camisetas, como sucedió también con el Che o el Subcomandante Marcos.
Pero más nos valdría a todos adentrarnos algo más en quien fue Zapata, cuales fueron sus ideales y a que destinó su vida.Unos ideales perdidos en la confusión de la sociedad actual donde el capitalismo con su correspondiente materialismo, consumismo, desigualdad, parece haber triunfado aniquilando cualquier indicio de otras maneras diferentes de pensar y actuar, sobre todo, actuar.
Zapata fue un hombre que dedico su vida a la lucha en defensa de unos ideales que casi podrían resumirse en dos palabras: "justicia y libertad".Le tocó vivir un México dictatorial con graves desigualdades sociales y económicas, y no dudó ni un momento en sacrificar su vida contra ellas. No tuvo miedo a la muerte y tampoco ambiciones personales. Sus únicas ambiciones fueron las ya mencionadas justicia y libertad para el pueblo mexicano.Podríamos aprender mucho de la actitud de esta persona tan influyente en el desarrollo de México y toda Latinoamérica.
Bien es cierto que las condiciones actuales en España, por ejemplo, no son tan extremas como lo eran en el México de principios del siglo XX pero quien sabe donde podríamos llegar si el conformismo, el miedo a actuar, la comodidad van haciéndose cada vez mas fuertes en nuestras cabezas.
El miedo.
Uno de los principales males de nuestro tiempo.El miedo a los cambios, el miedo a lo desconocido, el miedo a alzar la voz contra las injusticias por miedo a las represalias, el miedo a arriesgarse, el miedo a ser diferente, el miedo a cruzar la calle, el miedo a la vida, el miedo al miedo...Y yo me pregunto: si Zapata no tuvo miedo en arriesgarlo todo, su propia vida, por intentar construir un mundo más justo ¿por qué nosotros tenemos que tener tanto miedo, incluso a veces ante cosas tan insignificantes como la perdida de un empleo?
Empleos hay muchos, vidas una sola.
Zapata arriesgó la suya sin dudar hasta que en abril de 1919 fue asesinado a balazos.Pero fue el destino que él eligió, los riesgos que decidió afrontar, y su vida duró y dura mucho más allá de su muerte.Por supuesto, ninguno somos Zapata y quizá tampoco necesitemos serlo.Fue un hombre extraordinario, con sus defectos y virtudes, con sus errores y aciertos.Lo que nunca nadie podrá poner en duda fue su valentía. El valor con el que enfrentó todas las situaciones hasta el mismo día de su muerte.
Valentía, una palabra ya casi olvidada por todos nosotros. Una palabra que nos han hecho olvidar y que si no recuperamos, tarde o temprano, terminaremos pagando…

No hay comentarios: